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Reclama ya

Una de las mayores dudas al plantearse una reclamación es el tiempo: ¿hay un plazo para reclamar una tarjeta revolving? Mucha gente cree que, si contrató la tarjeta hace años o incluso la canceló, ya no puede hacer nada. Es un error muy extendido, y puede costarte dejar de recuperar dinero que es tuyo.

La nulidad por usura no prescribe

La clave está en el tipo de acción que se ejercita. Cuando una tarjeta revolving se reclama por usura, lo que se pide al juez es que declare el contrato nulo de pleno derecho en aplicación de la Ley Azcárate de 1908.

Y aquí está la gran noticia: la acción para declarar la nulidad radical no prescribe. Es decir, no importa cuántos años hayan pasado desde que firmaste el contrato. Mientras la relación jurídica exista o haya producido efectos, puedes solicitar que se declare esa nulidad.

¿Y si ya cancelé la tarjeta?

Incluso si liquidaste la deuda y cerraste la tarjeta hace tiempo, sigues teniendo derecho a reclamar. El hecho de que el contrato ya no esté vivo no impide pedir que se declare nulo por usurario y, en consecuencia, recuperar lo pagado de más.

Dónde entra el plazo de prescripción

Hay un matiz importante que conviene entender. La declaración de nulidad no prescribe, pero la acción para reclamar la devolución del dinero (la llamada acción de restitución) sí tiene un plazo. Ese plazo general es de cinco años según el Código Civil, tras la reforma de 2015.

La discusión jurídica gira en torno a cuándo empieza a contar ese plazo. Y en materia de consumidores, la tendencia —influida por la jurisprudencia europea— es que el cómputo no arranque hasta que el consumidor conoce o razonablemente puede conocer que la cláusula era abusiva.

Estos son los conceptos que conviene tener claros:

  • Nulidad: la declaración de que el contrato es inválido por usura. No prescribe.
  • Restitución: la devolución del dinero pagado de más. Sujeta a plazo.
  • Dies a quo: el momento en que empieza a contar ese plazo, objeto de debate judicial.
  • Interrupción: cada reclamación formal que presentas reinicia el cómputo.

Por qué no conviene esperar

Aunque la nulidad no caduque, retrasar la reclamación tiene inconvenientes prácticos. Cuanto antes actúes, más sencillo será reunir la documentación y evitar cualquier discusión sobre plazos de restitución. Además, mientras no reclamas, sigues pagando intereses abusivos que se acumulan mes a mes.

Hay varias razones de peso para no dejarlo para después:

  • Detienes el efecto bola de nieve que hace crecer tu deuda.
  • Evitas debates sobre el plazo de restitución del dinero pagado.
  • Facilitas la obtención del histórico de movimientos de la entidad.
  • Recuperas antes tu tranquilidad financiera y tu capacidad de ahorro.

La documentación no debe frenarte

Un temor habitual es no conservar el contrato o los extractos antiguos. No te preocupes: la entidad está obligada a facilitarte todo el histórico de tu tarjeta si se lo solicitas. La falta de papeles no es motivo para renunciar a reclamar.

Antigüedad de la tarjeta y cantidad a recuperar

Existe una relación directa entre el tiempo que llevas pagando y lo que puedes recuperar. Cuanto más antigua es la tarjeta, más intereses y comisiones se han acumulado, y mayor suele ser la cantidad que la entidad tendrá que devolverte si el contrato se declara nulo. Precisamente por eso las tarjetas revolving con muchos años de vida son las que arrojan las reclamaciones más cuantiosas.

Recuerda que la consecuencia de la usura es la nulidad del contrato: solo devuelves el capital realmente gastado y te reintegran todo lo demás. Si a lo largo de los años ya has pagado más de lo que dispusiste, esa diferencia vuelve íntegra a tu bolsillo, con independencia de que la tarjeta siga activa o la hayas cancelado.

Reclamación y ASNEF pueden ir de la mano

Si dejaste de pagar la tarjeta, es posible que figures en un fichero de morosos. Cuando la deuda procede de un contrato que puede declararse nulo, esa inclusión suele ser indebida. Por eso, muchas reclamaciones se acompañan de una gestión para salir del ASNEF y recuperar tu solvencia de cara a futuras operaciones.

No dejes que el tiempo juegue en tu contra. Aunque tu tarjeta sea antigua o ya la hayas cancelado, todavía puedes reclamar. Solicita tu estudio gratuito y comprueba cuánto puedes recuperar.